Desde el espacio de Pymes para el Desarrollo Nacional compartimos el enlace al vídeo de una presentación del economista y escritor Aldo Ferrer, quien fue un reconocido referente del campo nacional, porque consideramos que sus planteamientos representan el camino que los empresarios nacionales debemos ayudar a construir para la Argentina con pleno empleo, cero inflación, producción nacional y soberanía. Además de forma escrita señalamos los aspectos más relevantes de su exposición:
Aldo Ferrer explicó su visión de la economía próspera para una nación basada en cuatro condiciones fundamentales:
"Hay pocos que tienen mucho y esto esteriliza el talento que hay en la gente que nunca llega a expresarse porque la mata la ignorancia y la pobreza, entonces la inclusión social vista incluso desde los grandes países industriales, con la fuerza de trabajo industrial, con la capacitación".
Otro de los puntos mencionados se refirió al liderazgo:
"En la naturaleza de los liderazgos, es decir, cuando una sociedad está muy fracturada y las minorías se sienten desvinculadas de sus bases sociales, son incapaces de liderar en un proceso de transformación y terminan asociándose a los factores externos, terminan siendo satélites, apéndices del sistema de dominación internacional, que en definitiva, contribuye al fortalecimiento de su propia fusión unitaria, entonces son liderazgos incapaces de dirigir un proceso de cambio. No hay ningún caso de un país que haya crecido con ese tipo de liderazgo".
"En todos los casos de crecimiento y en transformación social como en los Estados Unidos por ejemplo, en Alemania, en Inglaterra a partir de la revolución industrial y desde luego en el mundo contemporáneo y en China siempre hubo un liderazgo político, económico y cultural de fibra nacional, de que era posible movilizar los recursos, reteniendo el dominio de los recursos y realizando un proceso de captación en materia tecnológica para incorporarlo en el propio acervo, aprendiendo a hacer".
Otra tercera condición mencionada para la identidad nacional se trató del protagonismo del Estado:
"El régimen institucional, el desarrollo es un proceso de cambio continúo, una transformación, además de la disputa permanente por el poder que forma parte de la condición humana. Si no hay un régimen político capaz de administrar el conflicto y de resolverlo es muy difícil desplegar el potencial.
Una cuarta condición es:
"La forma de ver el mundo, porque si no se resuelven estos dilemas de que el cambio es posible, que es necesario observar la realidad desde las propias perspectivas y no desde la perspectiva de los otros que poseen el poder mundial".
Hizo mención al pensamiento céntrico de la ideología de los grandes centros de poder mundial en cada época, tienden a organizar el mundo, conforme a los intereses del centro, de donde parten múltiples teorías económicas. El centro siempre tiene un pensamiento hegemónico.
"El éxito de los proyectos nacionales y populares como el argentino está en el proceso nacionalista".
Indicó que en relación a los problemas de desarrollo se han presentado avances importantes en la Argentina, pero existe la subindustrialización.
"Hay un indicador crítico que es las exportaciones e importaciones de manufacturas de alto valor agregado en tecnología, en este comercio tenemos un déficit que implica un rasgo de la subsistencia argentina que genera un problema de la restricción externa, genera un desequilibrio en los pagos internacionales, nos financiamos con el superávit de la actividad primaria con este modelo industrial que viene de la época del 30 y subsiste en el tiempo con un déficit de divisas. El papel de las filiales de empresas transnacionales tiene un papel extraordinario, es un bloque que genera el 80% del valor agregado siendo más de 300 en la Argentina. Tienen un fuerte déficit porque exportan poca manufactura e importan bienes de capital y materia prima, el núcleo del desequilibrio está en la industria subdesarrollada y el predominio de la inversión extranjera sobre el aparato productivo nacional, entonces es necesario incorporar los sectores de frontera del conocimiento y que se puedan integrar a la cadena de valor. Debemos romper este núcleo de subindustrialización".
"Debe plantearse como un objetivo fundamental un modelo de cambio y de recuperación sudamericana, porque en la medida en que logremos esta transformación necesaria y se amplié un esquema de políticas conjuntas con el mercado regional, se da el espacio para el desarrollo generando espacios de rentabilidad y crecimiento para que las posibilidades de cambio se concreten".
"Existe otro desafío importante, que confrontan en general estos modelos nacionales industriales como el argentino, financiando el desequilibrio desde el exterior, porque ha sido una iniciativa del neoliberalismo porque esto genera entonces una situación de financiamiento externo que es incompatible".
"Cuando existe un problema económico es muy fácil caer en la tentación del desequilibrio".
"Apreciación cambiaria: en estos modelos neoliberales se produce un tipo de cambio sobrevaluado, es decir, donde todo se pone más barato que históricamente a conducido a la desindustrialización, la deuda externa y el deterioro social".
"Entonces el tema de mantener las cuentas internas en orden es fundamental y un proyecto de esta naturaleza corre diversos riesgos, como dedicarle mucho dinero a los subsidios en Argentina o algún otro tipo de gasto que favorece a sectores no adecuados entonces hay un problema de gestión en la política fiscal y en el tipo de cambio, ha habido un proceso de recesión prolongado que no se resuelve fácilmente".
¿Cuáles son los desafíos? Problemas de la estructura productiva, de la industrialización, de mantener bajo control las variables fundamentales del sistema para que se puedan mantener las políticas que son propias del proyecto nacional y popular.
Surge la agenda de la transformación: fluye la política de inversiones.
Se refirió a Venezuela como el único país que ha avanzado más en la radicalización del mensaje.
Mencionó el caso de Corea, que sin desarrollar la industria con filiales sino con empresas propias, se propusieron crear ventajas competitivas basadas en la ciencia y tecnología en la industria a partir de políticas explícitas que abrían espacios de rentabilidad en combinación con los sectores privados y la creación de políticas públicas cuyos incentivos traían consigo sanciones severas si no se cumplía con lo establecido.
"Se requiere de un esfuerzo sistémico de transformación de la estructura productiva y condiciones de consistencia macroeconómica que permita el despliegue de las políticas económicas con autonomía y con suficiente soberanía".
"Ingeniería política del proyecto nacional y popular: lograr la convergencia. La mayoría de la sociedad argentina esta con este proyecto, porque de él depende el bienestar de todos, pero se presenta el problema de la inversión tanto pública como la inversión del las pymes. Y están los grupos de capital concentrado".
Conversó acerca de la obra escrita "Las dimensiones políticas del pleno empleo" del profesor de economía Kalecki que se relaciona con una realidad en la Argentina donde los grupos de capital concentrado profesan el neoliberalismo en su accionar.
"Se debe diseñar una estructura económica con integración de las pymes donde la gente se convenza que el mejor lugar para invertir la plata argentina es en Argentina".
"La ingeniería política y el despliegue de un proyecto nacional y popular tiene que atender estas complejidades".
Se ha encontrado un cauce político importante para recuperar los objetivos de un proyecto nacional y popular, pero hace falta que se materialice el escenario para el verdadero desarrollo de la Argentina.
En otras conversaciones destacaba que la iniciativa privada no podía ser el agente dinámico esencial del progreso económico:
“El desarrollo de las economías atrasadas exige un intenso esfuerzo colectivo de estímulo y organización de las capacidades productivas, que dada la debilidad de la empresa privada, sólo puede ser puesto en marcha por el Estado. Por otra parte y aunque parezca paradójico, el fortalecimiento de la empresa privada y su aporte efectivo al progreso económico y social depende de que el Estado cree las condiciones básicas que lo permitan” (Ferrer, 1956: 8-9).
Su discurso ideológico daba fuerza a lo nuestro, al desarrollo interno:
“La industria y las actividades conexas son las que necesariamente deben cumplir esa función. La industrialización permitirá aprovechar las grandes ventajas de la especialización, la producción en gran escala y las economías internas y externas consecuentes… Dicho en otros términos, las economías atrasadas deben dejar de crecer ´hacia fuera´ para comenzar a crecer ´hacia adentro´.”
¡Gracias por leernos!
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