martes, 5 de abril de 2022

CHARLAS SOBRE EL FMI, LA INFLACION Y LA RECOMENDACIÓN DEL FMI DE REDUCIR EL DÉFICIT FISCAL.






CHARLAS SOBRE EL FMI, LA INFLACIÓN Y LA RECOMENDACIÓN DEL FMI DE REDUCIR EL DÉFICIT FISCAL 

César Crocitta y Carlos García

Cuando el FMI pide reducir el déficit fiscal es bueno saber de qué se está hablando desde el punto de vista de las finanzas funcionales.

No solo el FMI habla de las bondades del equilibrio fiscal sin tener en cuenta el desempleo. También lo hacen los políticos de cualquier espacio, algunos economistas y casi todos los comunicadores. Vamos a explicarles las implicaciones del equilibrio fiscal y cómo funciona el dinero.

Para ello, vamos a utilizar un audio de Warren Mosler emitido el 25 de marzo en el que analiza las recomendaciones del FMI.

¿Qué significa ese 3% de déficit fiscal que el FMI pretende que Argentina reduzca año a año hasta llevarlo a 0%?

Warren se pregunta por qué le importa esta cuestión al FMI. Si el FMI prestó dólares, los refinancia y quiere que le devuelvan dólares, ¿por qué se preocupa por el nivel de déficit fiscal? Ese nivel no tiene nada que ver con la capacidad de Argentina de devolverle los dólares al FMI.

Warren nos dice que habría que preguntarle al FMI por qué se preocupa por la inflación en Argentina y no se preocupa ni por minimizar el nivel de desempleo, ni por optimizar la producción de bienes reales, ya que los bienes reales son los que se intercambian por bienes reales extranjeros a precios de mercado sin importar el nivel de déficit, de inflación o de la cotización del peso.

Los bienes o servicios se venden en el mercado internacional a cambio de dólares al precio internacional, independientemente del nivel de déficit o inflación.

Con esto en mente, pasemos a hablar de los hechos y sobre cómo funciona el dinero.

El Estado gasta para autoabastecerse inyectando dinero en la economía y retira dinero mediante los impuestos. El gasto del Estado es el ahorro de las empresas y las familias. El gasto del Estado ingresado por el sector privado es lo que le permite a este último pagar impuestos. El gasto del Estado no destinado al pago de impuestos por parte del sector privado constituye el ahorro del sector privado. Dicho ahorro se produce de diferentes maneras. Una manera es el ahorro en pesos en metálico, otra son los depósitos en las cuentas de depósitos bancarios y otra la compra de bonos o depósitos a plazos fijos. Ese déficit del 3% pasa a engrosar el total DE LA DEUDA PÚBLICA ACUMULADA. O sea, es todo el dinero gastado por parte del Estado a lo largo de los años que no se retiró mediante el pago de impuestos y que se encuentra guardado en pesos, en depósitos bancarios, en títulos o a plazo fijo.

La DEUDA PÚBLICA constituye la oferta neta de dinero de la economía, ES EL CAPITAL FINANCIERO QUE SUSTENTA A TODA LA ESTRUCTURA CREDITICIA. Dicho de otra forma, los pesos emitidos por el Gobierno son un crédito fiscal que el Estado otorga al sector privado para que pueda pagar impuestos. Antes de la eliminación del patrón oro, el tenedor podía cambiar dinero del BCRA por su equivalente en oro. Ahora a lo sumo te lo cambian por otro billete de igual valor.

Cuando un bono del Estado en pesos vence, el acreedor recibe el importe del bono. Este importe lo podrá utilizar para comprar otro bono, podrá depositarlo en una cuenta o podrá gastarlo. Por lo tanto, los pesos van y vienen de unas cuentas a otras. Cuando el gobierno gasta 3% más de lo que recauda en impuestos, aumenta la deuda pública sin necesidad de emitir ningún bono. El Estado emitió dinero y con ello aumentó el crédito fiscal en manos del sector privado. Por tanto, el dinero nace como una deuda.

Cuando la economía crece, se crean nuevos bienes y servicios, se necesita más dinero circulante y se necesita más oferta de dinero para que las transacciones puedan realizarse. Cuando el Estado gasta, se pueden movilizar los recursos productivos creando empleo y haciendo obras. El aumento del gasto que no se utiliza para pagar impuestos se convierte en la oferta de dinero necesaria para abastecer a una economía más grande.

Si existe inflación de precios, se necesita una oferta de dinero más grande en términos nominales. De lo contrario se produce escasez de dinero. Si los precios se han doblado, la gente necesita el doble de dinero para ir al supermercado, las empresas el doble de efectivo en sus balances, etc.

Como la inflación en Argentina es del 70%, si el FMI solo permite un crecimiento de la base monetaria del 3%, lo que se crea es desempleo y recesión económica; o sea, que haya menos cosas para comprar y vender tanto acá como en el exterior.

El FMI nada dice del crecimiento de la oferta monetaria que provoca el BCRA mediante el pago de intereses en pesos. En los dos últimos años se crearon activos financieros por más de 50.000 millones de dólares en pesos. Esos activos hacen aumentar la demanda agregada de la economía en esa misma cantidad. Eso conlleva un 60% más de dinero para comprar la misma cantidad de bienes. Por consiguiente, uno de los principales motivos de la inflación es la tasa de interés que paga el BCRA a los sectores con mayor capacidad de ahorro. Esta enorme cantidad de dinero que crea el BCRA por el lado de la demanda no se ve absorbida por una creación equivalente de bienes o servicios por el lado de la oferta. Por esta razón abogamos por la tasa de interés de 0% permanente, tal y como hace Japón y la mayoría de los países más desarrollados.

El desempleo es un síntoma de que a la economía le falta gasto del Estado destinado a la creación de bienes y servicios. Si entramos a la página https://datosmacro.expansion.com/deuda podemos ver los datos de la deuda pública en el mundo. Como hemos dicho anteriormente, dicha deuda es todo el dinero circulante, más los depósitos, más los bonos. En la página citada aparece por países y per cápita. En la misma se puede apreciar la baja monetización que tiene nuestra economía, lo cual refleja un gasto público insuficiente para alcanzar el pleno empleo. Argentina emite una deuda pública de 8.800 dólares por habitante. En Japón esa cifra alcanza los 95.831 dólares por habitante, en Italia los 49.874 dólares, en Francia los 44.870 dólares y en EE.UU. esa cifra alcanza los 84.850 dólares por habitante.

No tiene sentido que el FMI, algunos políticos y la mayoría de economistas exijan políticas en Argentina que en último término dificulten el crecimiento, el pleno empleo y la devolución de la deuda contraída con el FMI.

Durante los últimos días hemos escuchado teorizar en los medios sobre la inflación en Argentina. Los medios no logran explicar por qué se produce la inflación. Ahora dicen que es multicausal. Sin embargo, en el último año hubo aumentos de la inflación puntuales en todo el mundo debido al incremento de los fletes y al aumento del precio de las materias primas. No obstante, la inflación estructural en Argentina la produce en gran medida la tasa de referencia que fija el BCRA.

La inflación se define académicamente como el aumento continuo de los precios al que se enfrentan los agentes que buscan comprar cosas hoy para entrega a plazo, ya sea la próxima semana, el próximo mes, el próximo año o dentro de cinco años. Dichos agentes se enfrentan a lo que se llama una estructura temporal de precios. El aumento continuo de esa estructura temporal de precios es académicamente la tasa de inflación.

Entonces, si tienes una política permanente de tasa cero como la que tiene Japón la estructura temporal de los precios tiende a ser plana, lo cual alivia presiones inflacionarias. Por tanto, si soy un fabricante de cualquier producto los precios de mis insumos no variarán tan fácilmente ni en 3 meses ni en un año. Asimismo, será más fácil financiar a mis clientes cuando me paguen a 90 días, ya que el costo de financiero de los insumos será más estable. En Argentina, si compras algo para entregar a un año, al precio a plazo hay que agregarle el costo financiero a un año, que surge como mínimo del costo del dinero que paga el BCRA por los depósitos. Este costo es de más del 50%                                                                                         

Una de las preguntas que surge es por qué el BCRA no dedica tiempo y esfuerzo a tratar de ver cuál es la relación entre la estructura temporal de los precios y la tasa de intervención de más del 40% que fija para la economía.

Seguimos aplicando las mismas políticas monetarias desde hace muchos años que han demostrado su fracaso. ¿Por qué ahora iban a dar otros resultados?

¡Gracias por leernos!


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